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BACKSTAGE / VESTIMENTA

UN VESTIDO
CELESTE ERA
DELITO.

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

Un historiador escribió en 1861 que, en Chuquisaca, se había castigado a mujeres por vestir de celeste en 1816.

¿Qué usaban de verdad Juana Azurduy y las mujeres que pelearon a su lado? Las imágenes y los documentos de la época dan parte de la respuesta.

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Cuatro figuras en color: una mestiza con peineta alta de oro y pollera azul plisada, una mujer quechua con vestido verde y manta rayada, un hombre quechua con túnica rayada y calzón corto, y una mujer de espaldas con sombrero redondo y un gran manto rayado.
Indios y mestizos de la nación quechua, de Chuquisaca y sus alrededores.Alcide d’Orbigny, Voyage dans l’Amérique méridionale, atlas, Costumes lám. 13 (tomo del atlas fechado en 1846–1847). Comparación regional posterior, no una escena de 1816. Dominio público.

PARA UBICARSE

Dónde transcurre esta historia

La historia se centra en Chuquisaca, la actual Sucre, en el territorio que hoy es Bolivia. Las otras ciudades señaladas aparecen en los testimonios y las comparaciones del artículo.

01 / América del Sur

01 / América del SurLa historia se centra en Chuquisaca, la actual Sucre, en el territorio que hoy es Bolivia. Las otras ciudades señaladas aparecen en los testimonios y las comparaciones del artículo. Los límites actuales se muestran solo como orientación. No representan las fronteras de 1816 ni una ruta de campaña.Bolivia
BoliviaZona ampliada

02 / Algunos lugares del artículo

02 / Algunos lugares del artículoLa historia se centra en Chuquisaca, la actual Sucre, en el territorio que hoy es Bolivia. Las otras ciudades señaladas aparecen en los testimonios y las comparaciones del artículo. Los límites actuales se muestran solo como orientación. No representan las fronteras de 1816 ni una ruta de campaña.BOLIVIAPERÚBRASILCHILEARGENTINAPARAGUAYURUGUAYPotosíSaltaTucumánTarijaChuquisacahoy: SucreCórdobaLa PazBuenos Aires
Chuquisaca (Sucre) · La Paz · Potosí · Tarija · Salta · San Miguel de Tucumán · Córdoba · Buenos Aires
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Los límites actuales se muestran solo como orientación. No representan las fronteras de 1816 ni una ruta de campaña.

Datos cartográficos: Natural Earth

El delito del celeste

Un vestido podía expresar una posición política. En su relato de los combates alrededor de Chuquisaca, hoy Sucre, en 1816, Manuel José Cortés describe una ciudad controlada por los realistas y amenazada por las fuerzas de Manuel Ascencio Padilla. Después pasa de los soldados a la ropa de las mujeres.1

«Se castigaba como un grave delito que las mujeres se peinasen con el jopo a la izquierda o llevasen vestido celeste.»1

Cortés publicó esto en 1861, 45 años después de los hechos, sin identificar en esa página una fuente para el castigo por la vestimenta. Es un relato posterior de represión política, no un decreto de vestimenta que se haya conservado. Tampoco dice que la propia Juana vistiera de celeste.

El uniforme en los relatos posteriores

La túnica escarlata y los alamares de oro ya aparecen en el siglo XIX. En la edición de 1887 de su Historia de Belgrano, Bartolomé Mitre describió a Juana en combate con «una túnica escarlata con franjas y alamares de oro» y un birrete con adornos de plata y plumas blancas y celestes.3

Es la descripción de un historiador que escribió décadas después de la guerra. La nota al pie remite a Velasco Flor para datos biográficos y le atribuye expresamente las fechas de nacimiento; no identifica a un testigo de la guerra que haya visto la túnica. Se puede usar esa prenda en una ilustración, pero estas páginas no la acreditan como su uniforme verificado.

En 1918 José Macedonio Urquidi repitió un atuendo elaborado y presentó la historia de una escolta de 25 mujeres con la salvedad «aunque no está probado». La duda se refiere a esa escolta concreta, no a que hubiera mujeres acompañando a Juana.4

Dos interpretaciones ilustradas de Juana: túnica militar escarlata a la izquierda y falda oscura con mantilla a la derecha.
Reconstrucción moderna con asistencia de IA · Iron CelloIzquierda: interpretación de la túnica escarlata descrita por Mitre décadas después. Derecha: una posibilidad regional inspirada en las descripciones de la basquiña y la mantilla de Temple. Ningún conjunto ni el rostro están verificados como propios de Juana.35

Dónde mirar, entonces

Las imágenes más útiles de esta selección son posteriores a los combates. Una lámina del libro de viajes que Edmond Temple publicó en 1830 muestra a varias personas reunidas en la plaza de la catedral de Potosí. Temple atribuye el dibujo a un artista local autodidacta y explica las distintas figuras, incluidas mujeres de la ciudad y del campo.5

Aseguraba que los trajes eran «perfectamente correctos en cada detalle» (traducción propia). Es la valoración del viajero, no una comprobación independiente. Aun así, la imagen y su explicación permiten comparar prendas con mucho más detalle que un retrato heroico posterior.5

La lámina de d’Orbigny que abre esta página identifica a sus personajes como quechuas y mestizos de Chuquisaca y sus alrededores. Es una referencia regional valiosa, pero se publicó todavía más tarde. Ninguna de las dos láminas retrata a Juana ni a sus combatientes.7

Grabado de una plaza frente a una iglesia: indias con mantos, una chola con pollera ancha plisada, una dama con vestido blanco de talle alto, hombres con galera y poncho, un chico y un perro.
Habitantes de Potosí en la plaza mayor, frente a la catedral. Dibujado por un artista potosino, publicado en Temple, Travels in Various Parts of Peru, Londres 1830. Dominio público.

Una dama de Chuquisaca

La descripción de Chuquisaca que hizo Temple en 1826 ofrece varias posibilidades de vestimenta. La moda de París empezaba a generalizarse y las novedades llegaban por Buenos Aires. Para la iglesia y las procesiones, cuenta, las mujeres seguían usando la basquiña española. En otro pasaje describe la basquiña y la mantilla de seda en el paseo: una falda exterior y una prenda que cubría la cabeza y los hombros.5

La lámina de Potosí también muestra a una mujer con vestido blanco de talle alto. Sería un error dar por ausente la moda europea en la región o convertir las observaciones de Temple en un inventario del guardarropa de Juana. La basquiña y la mantilla son opciones posibles para una reconstrucción; que Juana las usara sigue siendo una inferencia.5

La tela también expresaba diferencias sociales. La historiadora Cecilia Moreyra reproduce un bando de Córdoba que prohibía los mantos de seda a las mujeres negras y mulatas, incluso a las casadas con españoles. Es evidencia de las restricciones raciales de vestimenta en Córdoba, no prueba de una norma aplicada en Chuquisaca.9

A caballo

En Tarija, en 1827, Temple elogió la destreza de las mujeres a caballo. Compara su postura habitual con la de las damas inglesas, pero describe una montura pequeña de forma masculina, sin soporte lateral. La cubría un pellón de lana de colores. En las carreras, dice, tanto hombres como mujeres montaban en pelo.6

En el carnaval de Tucumán también vio mujeres que montaban «en el asiento amazónico o turco» (traducción propia). En ese pasaje no explica con más precisión la postura. Son observaciones de lugares y ocasiones diferentes, no una regla que divida a todas las mujeres por clase social.5

Las fuentes utilizadas acá no permiten determinar cómo se sentaba Juana en la montura. Representarla a horcajadas en combate es una reconstrucción artística, no un detalle acreditado por esos pasajes.

Con sable a la cintura

Otra mujer ofrece una pista más concreta. La historiadora Esther Aillón Soria estudia un proceso judicial abierto en Tarapacá en 1816 contra Gregoria Batallanos, la Goyta, compañera del jefe guerrillero Julián de Peñaranda. Sus actividades se extendían por Carangas, Lípez y Tarapacá.10

Un testigo la describió «vestida de hombre, y con sable a la cintura». Otro declaró que la llamaban «Comandanta y Coronela». Son acusaciones de un proceso judicial hostil, citadas por Aillón, no una descripción neutral de vestuario. Aun así, aportan un testimonio contemporáneo concreto sobre su ropa.10

Las compañeras de Juana también aparecen en una carta oficial. El 26 de julio de 1816, el general Belgrano la recomendó y mencionó a otras mujeres que compartían «las mismas penalidades», «cuyos nombres ignoro». No describió su vestimenta.2

Batallanos ofrece una comparación para representar a mujeres con ropa masculina. Su caso no demuestra qué usaban las compañeras de Juana.

Las mujeres quechuas

En su parte fechado el 24 de abril de 1816, Padilla dice que situó a Juana en El Villar «con 30 fusileros y 200 naturales con toda arma»: 30 fusileros y 200 indígenas con armas variadas. El pasaje no identifica a esos 200 como mujeres ni especifica su lengua. No sirve como nómina de combatientes quechuas.2

Para la vestimenta regional resulta más útil Temple. En su viaje hacia Potosí describe a mujeres indígenas con faldas y mantas de varios colores sobre los hombros, sujetas al pecho con un gran prendedor de plata llamado topa. En la explicación de la lámina de Potosí identifica las sandalias de cuero de una mujer del campo y las compara con los zapatos adornados de una mujer de la ciudad.5

El estudio del Metropolitan Museum llama lliclla a la manta andina de hombros y explica los prendedores que la sujetaban. También describe cambios en los vestidos envolventes y las sobrefaldas durante la época colonial. Esa historia ayuda a leer las imágenes; no ofrece un atuendo único para todas las mujeres cercanas a Chuquisaca en 1816.8

Fijate en el paño doblado sobre la cabeza, la manta rayada y el sombrero redondo de la lámina de d’Orbigny. Son detalles para investigar sin perder de vista su fecha posterior. La lámina no justifica trasladar a la guerra de Juana el traje festivo que hoy se usa en Tarabuco.7

Cholas y mestizas

Temple usa chola como una categoría social y de ascendencia. Sus descripciones también muestran diferencias de riqueza y de ocasión; no son un mapa completo de cómo se identificaban las personas.5

En el carnaval de Potosí de 1827 describe una pollera de muchos pliegues, hecha con doce a catorce yardas de terciopelo o raso, cintas, una manta sobre los hombros y trenzas que caían por la espalda. Algunas mujeres usaban un sombrero negro de ala angosta, que comparó con los de las galesas. Es ropa de fiesta observada en 1827, no un uniforme de campaña de 1816.6

La pollera en sí no era nueva. Moreyra la encuentra entre las prendas básicas de las mujeres de Córdoba a fines del siglo XVIII, con telas y adornos que variaban según sus recursos. Es una comparación regional anterior, no prueba de que toda pollera tuviera el volumen lujoso que Temple vio en carnaval.9

Hay un sombrero que sí podemos descartar. Lock & Co. fecha el primer bombín en Londres, en 1849. Es muy posterior a las campañas de independencia de Juana.13

PROBÁ TU OJO

¿Qué prenda es sin duda posterior a 1816?

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Los vestidos de luto

Después de la muerte de Padilla, en septiembre de 1816, Mitre describe a Juana en una junta de guerra «vestida de luto». También en este caso se trata de un relato histórico posterior.3

Juana Manuela Gorriti aporta un recuerdo más personal. En Perfiles, publicado en 1892, recuerda haber conocido a Juana en Salta en 1822, cuando ella misma era muy niña: «con sus largos vestidos de luto y su semblante sereno y meditabundo». Las palabras están en la edición original, en la página 8. Es una memoria publicada setenta años después del encuentro, no una anotación de 1822.11

Los vestidos largos de luto tienen, por lo tanto, más sustento que una reconstrucción precisa del uniforme escarlata. El negro es una interpretación visual razonable; ninguno de esos pasajes especifica la fibra ni demuestra un guardarropa invariable desde 1816. Un vestido negro de lana seguiría siendo una elección artística.

Las mujeres de negro de Mercado, en la lámina fechada el 14 de enero de 1859 en La Paz, ofrecen una comparación mucho más tardía. Su ropa no permite establecer qué usaba Juana cuatro décadas antes.12

Juana imaginada con un vestido largo negro de luto y la cabeza cubierta, con las manos juntas, junto a una pared ocre y una puerta roja.
Reconstrucción moderna con asistencia de IA · Iron CelloJuana de luto, imaginada a partir del recuerdo de Gorriti sobre su encuentro de 1822, publicado en 1892. Los vestidos largos de luto aparecen en el relato; el rostro, el color negro, los detalles de la ropa y el patio son elecciones artísticas.11

PARA ILUSTRAR

Qué nos permite dibujar la evidencia

DESCRIPCIONES CON FECHA
  • Castigo por vestir de celeste en 1816, relatado por Cortés en 18611
  • Mujeres que acompañaban a Juana: carta de Belgrano, 18162
  • Basquiña, mantilla, polleras, prendedores y sandalias: observaciones de Temple de 1826–182756
  • Vestidos largos de luto: recuerdo de Gorriti de 1822, publicado en 189211
ELECCIONES DE RECONSTRUCCIÓN
  • Basquiña y mantilla específicamente para Juana
  • Su posición exacta en la montura
  • Ropa masculina para sus compañeras
  • Lana negra como tela de su luto
NO PRESENTAR COMO PROBADO
  • El uniforme escarlata de Mitre como vestimenta bélica verificada
  • Los 200 indígenas como 200 mujeres
  • El traje actual de Tarabuco trasladado sin cambios a 1816
  • Bombines o telas teñidas con el malva sintético de Perkin1314

Perkin descubrió su tinte malva sintético en 1856. Eso descarta ese tinte para 1816, no todos los violetas o rosados intensos obtenidos con otros materiales.14

Una imagen con sus fuentes a la vista

Para una ilustración de Iron Cello quiero saber qué detalles vienen de un documento, cuáles de una imagen posterior y cuáles elegí yo. Los vacíos también forman parte de la investigación. Señalarlos hace más honesta la imagen.

Si conocés una imagen o un documento del Alto Perú de 1809-1825 que muestre cómo se vestían las mujeres, escribime a contact@ironcello.com.

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Fuentes y lecturas

Las citas en su idioma original conservan su redacción; las traducciones son propias. Las referencias indican las páginas utilizadas. El texto distingue los relatos posteriores y las comparaciones regionales.

  1. 01 / Manuel José Cortés · Ensayo sobre la historia de Bolivia, Sucre 1861, p. 67 ↗
  2. 02 / Gazeta de Buenos Ayres, 17 August / agosto 1816, pp. 279–280: Belgrano (26 July / julio), Padilla (24 April / abril) ↗
    Páginas citadas
  3. 03 / Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano, vol. 2, 4th ed., 1887, pp. 565, 599–601 ↗
  4. 04 / José Macedonio Urquidi, Bolivianas ilustres, 1918, p. 47 ↗
  5. 05 / Edmond Temple, Travels in Various Parts of Peru, vol. 1, 1830, pp. 144, 162, 271–272, 291–293, 407–408, 414–415 ↗
  6. 06 / Edmond Temple, Travels in Various Parts of Peru, vol. 2, 1830, pp. 263, 289–293, 336, 365–366; frontispiece ↗
  7. 07 / Alcide d’Orbigny, Voyage dans l’Amérique méridionale, atlas (atlas vol. 8, 1846–1847), Costumes pl. 13 ↗
    Páginas citadas
  8. 08 / Phipps, Hecht, Esteras Martín, The Colonial Andes, Met, 2004, pp. 21, 30, 359 ↗
  9. 09 / Cecilia Moreyra, Entre lo íntimo y lo público: la vestimenta en la ciudad de Córdoba a fines del siglo XVIII, 2010, pp. 395, 397–398 ↗
    Páginas citadasSi el visor abre el documento al principio, usá el número de página del PDF indicado acá.
  10. 10 / Esther Aillón Soria, Gregoria Batallanos, La Goyta, in Guardia (ed.), Las mujeres en la independencia de América Latina, 2010, pp. 87–89, 92 ↗
    Páginas citadasSi el visor abre el documento al principio, usá el número de página del PDF indicado acá.
  11. 11 / Juana Manuela Gorriti, Perfiles (primera parte), 1892, pp. 7–8 ↗
    Páginas citadasSi el visor abre el documento al principio, usá el número de página del PDF indicado acá.
  12. 12 / Melchor María Mercado, Álbum de paisajes, tipos humanos y costumbres de Bolivia, sheet dated 14 January 1859 (PDF p. 37) ↗
  13. 13 / Lock & Co. Hatters · Why is it called a bowler hat? ↗
  14. 14 / Science History Institute, SCI America Perkin Medal (1856 dye discovery) ↗